Silvia Gutiérrez Prieto

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Psicooncología, ¿en qué puede ayudar?

Publicado el: 02/02/2017
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1. Pregunta obligada, ¿Qué es un psicooncólogo? ¿Qué funciones cumple? ¿Para qué  sirve?

Cuando se comunica la noticia de un diagnóstico de enfermedad oncológica surge un gran sufrimiento emocional en el paciente. Aparece una situación nueva en él, afectándole en todos los niveles tanto psicológicos como sociales, generando cambios que en ocasiones no ayudan al buen manejo de su enfermedad ocasionando: ansiedad, abandono del tratamiento, depresión, baja adherencia al tratamiento; por tanto si no existe un correcto afrontamiento ante el diagnóstico y curso de la enfermedad, el tratamiento puede verse afectado.

 

La figura del psicooncólogo, surge como medio para ayudar en el proceso de adaptación y afrontamiento en la enfermedad para el paciente afectado.

El objetivo fundamental es que el paciente reciba la intervención psicológica adecuada con el propósito de mantener su calidad de vida, puesto que puede ser afectada por el tratamiento y curso de la enfermedad.

 

Las funciones de un psicooncólogo son muy diversas. En un escrito ofrecido por Fawzy et al (1995,1998), lo especifica de manera muy clara, definiendo como principales objetivos del tratamiento psicológico, explicando que se trata de ayudar a soportar mejor el diagnóstico y el tratamiento, disminuir las sensaciones de alineación, aislamiento, indefensión y abandono, reducir la ansiedad producida por los tratamientos y clasificar las percepciones o informaciones erróneas sobre su enfermedad.

 

2. ¿Por qué es necesaria la atención de las necesidades psicológicas en una persona que ha recibido el diagnóstico de cáncer?

Ante el diagnóstico se interrumpe la vida cotidiana de la persona, se origina el bloqueo, la angustia, la incapacidad de tomar decisiones, etc. Es exponerse a las consecuencias orgánicas y psicológicas, propias de una enfermedad cuyo nombre refiere a: dolor, muerte, aislamiento... El paciente sufre un gran impacto emocional por ello es importante el manejo de información y relación comunicativa con el profesional encargado de dar la noticia, puesto que influye en el proceso de la nueva situación.

Se ven alterados, sobre todo en esta fase de diagnóstico, la concentración y motivación en actividades diarias, apareciendo la ansiedad dificultando la capacidad de toma de decisiones tanto cotidianas como importantes, pudiendo aparecer reacciones como la evitación.

 

El objetivo con el que  trabajamos en este fase, es en que la persona tome conciencia de su enfermedad, teniendo en cuenta la información que sabe y proporcionándole la que necesita; trabajando en herramientas para que el paciente sea activo en su enfermedad, no un espectador de consultas médicas sino que busque recursos, responsable de sus citas, consultas… de esta manera, gana seguridad en sí mismo y cierto control sobre su enfermedad, desde el afrontamiento activo de ella.

 

3. La enfermedad de cáncer lleva consigo diversas fases evolutivas.  ¿Cómo actúa el psicólogo en función de cada fase?

Durante el curso de la enfermedad ocurren diversas situaciones de estrés para el paciente y familiares, que tienden a alargarse en el tiempo y resultar difíciles de sobrellevar, parece que la primera de ellas es el diagnóstico, pero no.

La primera con la que se inicia el proceso de una alta ansiedad es el mandato de las pruebas previas ante la posibilidad de padecer una enfermedad oncológica y la confirmación o la no confirmación del padecimiento de ella. Con la confirmación llega el diagnóstico, fase de tratamiento con espera de resultados, y posibles intervenciones quirúrgicas, aceptando los efectos secundarios de los tratamientos médicos, recuperación ya libre de la enfermedad, posible recidiva, posible fase terminal, etc.

 

En todas y cada una de ellas, se atiende en ese momento a las necesidades psicológicas que demanda el paciente y sus familiares; en las cuales surgen múltiples problemas en adaptación a la nueva situación generando dificultades psicosociales.

Pero como objetivo común en todas ellas es la aceptación de la fase que en ese momento se está experimentando manteniendo una adecuada calidad de vida, refiriéndonos a hábitos cotidianos en el ámbito familiar y social, autonomía, mantenimiento emocional, que están siendo afectados por la enfermedad y su curso.

 

4. En cuanto a la atención psicológica para pacientes y sus familiares  ¿qué demandas te sueles encontrar en la práctica clínica en lo que se refiere a esta enfermedad?

Normalmente, los casos que he abordado varían mucho dependiendo del lugar donde se ha realizado el tratamiento y la fase.

En consulta privada la demanda más significativa es el duelo sufrido en la fase de diagnóstico, con los altibajos emocionales respondiendo con ansiedad, depresión, desesperanza,  que corresponden con las emociones del miedo, la culpa, la tristeza y la ira.

 

Se trabaja en psicoeducación de cáncer y en que el paciente sea consciente de su enfermedad con un cuidado e individualizado tratamiento que finaliza con la aceptación de su situación presente, adaptándose de manera progresiva y originando el comienzo del afrontamiento activo.

En fases de recidiva, apareciendo sobre todo la sintomatología propia de estado de desesperanza y tristeza.

 

En el caso de los familiares, sobre todo el síndrome del cuidador, integrando el rol asignado para el cuidado del enfermo (acompañamiento a hospital, cubrir las necesidades del paciente…) y su situación personal (trabajo, hijos…).

 

5. Para finalizar, atendiendo a todo lo anterior ¿cuándo hay que ir a un psicoóncologo?

Como objetivo es que la adaptabilidad del paciente a la nueva situación sea con la máxima calidad posible, puede acudir en el momento que considere que lo considere necesario.

Sí que es destacable la importancia en la fase de diagnóstico para un buen manejo en el afrontamiento activo sobre su enfermedad y adquiera control sobre ella.

 

Lo importante del trabajo como psicólogo en el campo de la enfermedad oncológica es que el paciente se sienta ayudado en un buen manejo de la alteración emocional que pueda experimentar, que el curso por la enfermedad sea con el menor desgaste psicológico, que obtenga una buena adaptación a la situación y contribuir a una positiva recuperación en todos los niveles, tanto físico, psicológico y social.

 

La buena noticia es que, aun existiendo la enfermedad, cada día se investiga más en cáncer y gracias a los avances médicos en los tratamientos, se trabaja para que no sean tan aversivos.

Además, tenemos la suerte de poder contar cada día con más profesionales que trabajan y apoyan al equipo médico para asesorar y acompañar al paciente. Los podemos encontrar tanto dentro del hospital como fuera de él, en consultas privadas de psicología especializados, en oncología, asociaciones, programas de voluntariado…

 Así que mucho ánimo y recordad que el pedir ayuda denota valentía.

 Cristina Gonzalvo Jaso
Psicóloga
www.psiconducta.es

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