Silvia Gutiérrez Prieto

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Psicocedario: -B-bullying - Segunda Parte

Publicado el: 23/02/2017
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SEGUNDA PARTE

En España, se estima que un 1,6 por ciento de los niños y jóvenes estudiantes sufren por este fenómeno de manera constante y que un 5,7 por ciento lo vive esporádicamente. Los datos se repiten alrededor del mundo, el acoso escolar afecta a niños de todas las condiciones sociales, está presente en colegios públicos y privados, en ciudades grandes y en pueblos más pequeños.

Indicadores para la detección ante las víctimas

  • Profesorado:
  1. Etiquetar constantemente con motes denigrantes, bromas para ridiculizarles antes los demás, intimidaciones visibles o a veces pueden pasar desapercibidas.
  2. Los niños y niñas victimas suelen estar solos, aislados. Nadie quiere estar con ellos en los grupos, ni de trabajo ni social.
  3. Cuando se les pilla en una pelea suele ser llamativo porque nunca ha dado señales de ser agresivo o porque ya de antemano se sabía que no había posibilidad de que ganara dicha pelea. Pueden recibir agresiones físicas – capones, collejas, puñetazos, arañazos – de las que les resulta muy difícil defenderse.
  4. Su material escolar suele aparecer deteriorado, incluso pueden perderlo con frecuencia y las excusas que dan en casa o en clase son muy pobres.
  5. Mayores sentimientos y pensamientos depresivos, se sientan decaídos y con falta de motivación para ir a clase o intentar aprender algo.
  6. Crecen las inseguridades, evitan participar en clase y hablar en voz alta, quieren pasar desapercibidos. Muestran ansiedad cuando tienen que mostrarse a la clase o en público.
  7. Si el acaso parece que ha terminado por un tiempo, pueden seguir sintiéndose infelices al no comprender el por qué ha ocurrido. Viven con el temor de que vuelva a suceder.
  • Padres, madres, tutores:
  1. El indicador más vistoso son posibles arañazos o golpes, más si van apareciendo con frecuencia junto con explicaciones nada convincentes, tendiendo a responder que se ha caído.
  2. Parecen tristes y cansados, infelices cuando creen que uno no les mira.
  3. Cambios en el comportamiento.
  4. Cambios de humor.
  5. Tristeza, llanto o irritabilidad.
  6. Los domingos por la noche y los lunes por la mañana suelen mostrarse más intranquilos y nerviosos: problemas con la comida, problemas para dormir o tienen más pesadillas, estar más nervioso de lo habitual, enfermarse (dolor de estómago, de cabeza, encontrarse mal, etc.).
  7. Pérdida o deterioro en forma frecuente de sus pertenencias escolares o personales, como lentes, cuadernos, mochila, y otros.
  8. Tendencia a negarse ir al colegio, protesta o dice que está enfermo para evitar ir.
  9. Quiere ir acompañado a la salida o entrada de la escuela
  10. Pueden llevar comida de más para el recreo, o dinero extra o incluso robarlo en casa para poder pagar a los agresores.
  11. No suelen ser invitados a las fiestas de cumpleaños de los demás, parece que no tienen amigos y no suele salir con nadie de clase.
  12. Falta de deseos de salir o de relacionarse con sus compañeros y compañeras. Se niega a ir a excursiones o salidas de la escuela.

 

Estrategias de detección y afrontamiento en el entorno familiar.

  • ¿Qué debo hacer si mi hijo o hija está siendo acosado?
  1. Sin duda, primero de todo, felicítale por su valentía al compartir de lo que le está sucediendo. Seguidamente, recuérdale que no está solo. Que, desgraciadamente, es algo que sucede a más niños/as como también adolescentes pero que juntos podrán solucionarlo.
  2. En todo momento escucha con atención lo que su hijo o hija relata sobre el incidente/s. Pídele que le describa quién estuvo involucrado y cómo, dónde y cuándo tuvieron lugar cada uno de los episodios.
  3. El poder hablar al detalle permite liberar emocionalmente y, a su vez, obtener información sobre las tácticas que están usando en contra. Trata de conocer si había otros niño/as presentes.
  4. Consolidar los lazos de empatía e insistir que no es su culpa.
  5. Evita suponer que lo ha provocado. No decir: “¿Qué hiciste para irritar al otro niño/niña?”.
  6. Pregunta a su hijo o hija qué cree que puede hacer para poder ayudarle. Infórmale de lo que se necesitaría hacer y que conozca en todo momento cómo se plantea actuar.
  7. No regañar aunque no se esté de acuerdo en la forma como se ha manejado la situación.
  8. No fomentar las venganzas físicas ni de ningún tipo (“devuélveles el golpe”) como solución. Esto no hará que el problema finalice, es más, podría hacer que su hijo o hija sea responsabilizado, de acuerdo con las reglas de convivencia escolar. De esa forma, sólo agravaría más la situación.
  9. Controla tus emociones. El instinto protector de los padres, a veces provoca fuertes emociones, por lo que es mejor mantener la calma y considerar con cuidado los próximos pasos a seguir.
  10. Tome contacto con la escuela y ponga a las autoridades y docentes de la escuela en conocimiento de la situación y exija que se trabaje el tema del bullying de manera integral.
  11. Aprovecha la oportunidad para reflexionar sobre su propia “cultura familiar”, es decir: “¿Aprendió mi hijo o hija a recurrir a la violencia o a callarse ante las agresiones de los otros?” Sea consistente como ejemplo. No olvides que si queremos que los menores cambien algunas conductas, como adultos, debemos de revisar las actitudes y valores propias.

 

  •  ¿Qué debo hacer si mi hijo o hija es el que acosa? 

El darse cuenta de que tu hijo/a es quien acosa de manera frecuente e intencional a otros, es difícil de digerir para los padres. No obstante, está obligado a encarar el tema y a no “mirar hacia otro lado” o echar culpas a otros. 

  1. Lo primero a tener en cuenta es que seguramente necesita ser ayudado y escuchado.
  2. Pudiera ser que este tipo de conductas, cuestionables y no son justificadas por ningún problema que pudiera tener, pueden estar manifestando algún conflicto personal y ser una llamada de atención. El diálogo va a ser la vía por la cual tratar de comprender a ese hijo o hija.

Ante tales circunstancias, estas son ciertas sugerencias a tener en cuenta:

  1. Sé claro con su hijo/a de lo serios que estas intimidaciones y molestias son y que no las tolerará.
  2. Establezca reglas claras y coherentes dentro de su familia para su comportamiento. Si cumple con las mismas, ensalza y respalde su cumplimento. En caso contrario, utilice medidas disciplinarias, no utilice medidas físicas u hostiles ante el incumplimiento.
  3. Pase más tiempo con él o ella. Su supervisa cuidadosamente sus actividades.
  4. Conozca a los amigos/as. Invítales a casa y estate atento para ver cómo pasan su tiempo libre.
  5. Promueva sus talentos que tenga alentándolo a participar de actividades sociales (tales como clubes, lecciones de música, formar parte de un equipo deportivo, etc.).
  6. Comparta sus preocupaciones con sus profesores, tutores, director de la escuela. El trabajo con el colegio permitirá una mayor integración para enviar mensajes claros a su hijo/a.

 

Lo más importante: ¡Escuche a su hijo! Escucharles atentamente fortalece su autoestima porque se dan cuenta de lo importantes que son para sus padres.

Además, escuchar con atención ayuda tanto a padre como a madres a informarse de lo que sus hijos/hijas realmente quieren saber, así como a conocer cuánto comprenden ellos acerca del tema. Sea paciente en la escucha, para permitirle pensar a su propio ritmo y hacerle sentir que vale la pena invertir el tiempo escuchándoles. Esto puede abrir las puertas a valiosas discusiones sobre una gran variedad de temas difíciles.

En caso de no sentirse preparado o no conseguir los efectos esperados, solicita ayuda a un orientador o a un psicólogo, quien podrá ayudarte sobre como enderezar la conducta del menor.

 

"Aprendemos mediante el ejemplo y a partir de la experiencia directa, porque la utilidad de las instrucciones habladas tiene un límite real" (Libro Fuera de serie - Malcolm Gladwell)

 

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