Silvia Gutiérrez Prieto

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Psicocedario: -B-bullying - Primera Parte

Publicado el: 16/02/2017
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PRIMERA PARTE

El concepto refiere al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre escolares, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.

Bullying proviene de la terminología anglosajona “bull”=”matón” haciendo referencia al acoso escolar que, hasta hace bien poco era un fenómeno oculto tanto dentro como fuera de los centros educativos.

Antes, este tipo de conductas se consideraba como algo inevitable en esa edad. Conductas que se toleraban sin más y acababan por normalizarse. Se consideraban problemas menores y que con el tiempo acabarían por resolverse. Como una lección de vida que el menor tiene que aprender para resistir, defenderse, hacerse respetar e incluso a devolver el golpe. Como parte integrante de la experiencia escolar propio de la dinámica del patio del colegio.

 

Como ha sucedido con la violencia doméstica, el acoso escolar ha pasado desapercibido a causa del silencio de las propias víctimas y de los testigos, encubriendo la magnitud de problema.

La experiencia de todo tipo de violencia genera un impacto profundamente perturbador en el proceso de socialización de los menores.

 

Si la violencia e intimidación es censurable en adultos, más cautelosos hay que ser cuando el sujeto pasivo es un menor, tanto por su vulnerabilidad como por los efectos devastadores que la experiencia de violencia genera en estas edades, tanto para la víctima como para el quien lo infringe.

 

El hecho de ser considerado para muchos como una moda pasajera, hace que la detección y diagnostico sea más difícil de detectar. Negar o relativizar el problema es el más grave error en el que se puede incurrir.

 

  • ¿Qué es bullying? ¿Qué no es?

Es un tipo de comportamiento agresivo, repetitivo y sistemático al que un alumno se encuentra sometido, por parte de uno o más compañeros (Olweus, 1993).

  1. Desequilibrio de poder: relación asimétrica de dominio-sumisión.
  2. Se dirige contra alguien menos poderoso, bien sea porque existe desigualdad física o psicológica entre víctimas y actores, o bien porque estos últimos actúan en grupo. Mayor fuerza física o edad, la discapacidad de la víctima, atributos diferenciadores - obeso o débil físicamente, llevar gafas, color de pelo determinado - dificultades en el habla o una orientación o identidad sexual diferente, son algunos activadores indirecto que pueden ser utilizados por el acosador para justificar sus conductas.
  3. Tiene lugar de modo reiterado. Esta expectativa de repetición interminable por parte de la víctima es lo que le da su naturaleza opresiva y temible.
  4. Deseo inicial obsesivo y no inhibido de infligir daño, dirigido contra alguien indefenso/a. Se produce con placer manifiesto. El agresor/a disfruta con la sumisión de la persona más débil.
  5. El deseo se materializa en una acción. El deseo consciente de herir, amenazar o asustar por parte de un alumno frente a otro.
  6. Alguien resulta dañado/a. La intensidad y la gravedad del daño dependen de la vulnerabilidad de las personas.
  7. El maltrato carece de justificación.

No se puede calificar de acoso escolar o “bullying”:

  1. Situaciones donde los menores se meten unos con otros de forma amistosa o como juego.
  2. Cuando dos estudiantes a un mismo nivel discuten, tienen una disputa o se pelean.
  3. Es algo casual y fortuito.
  4. No existe intencionalidad de generar daño sobre el otro.

 

  • Distinguir los tipos de acoso escolar:

Todas las modalidades de acoso son actos agresivo (ya sea físicos, verbales o psicológicos) aunque no toda agresión da lugar a acoso.

  1. Verbal: Es el más habitual. Burlas, comentarios ofensivos, amenazas, motes humillantes, expresiones desagradables, generar falsos rumores.
  2. Psicológico: Ignorar, ningunear, excluir a la víctima del grupo. Modalidad es menos visible para los profesores, pero es extremadamente doloroso minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
  3. Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros. De forma activa como no dejar participar. De forma pasiva, ignorando. O en una combinación de ambas.
  4. Físico: Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria. Empujar, pegar, amenazar con objetos, robar al otro, romper sus cosas, esconderlas.
  5. Cyberbulling o ciberacoso: Se podría hacer un artículo específico para este tipo de modalidad. Se trata del uso de las redes y nuevas tecnologías como medio para enviar mensajes molestos y ofensivos la víctima, amenazar, dañar su reputación, hacerse pasar por otra persona, exclusión online, hacer fotos y/o videos cuando no quiere ser grabado, difundir imágenes sin el consentimiento.

La modalidad más peligrosa es el acoso en grupo. Partiendo del bajo sentimiento de culpabilidad de los acosadores, imaginaos si además se esfuma su baja conciencia de responsabilidad al resto del grupo. Esto permite al acosador autojustificar su conducta ante el visible refuerzo del resto, considerándolo como parte de la diversión. Importantísimo el efecto devastador que puede generar en la víctima a consecuencia del inducido sentimiento de soledad.

 

  • Fases:
  1. Inicio: El agresor se fija en una persona a la que escoge como víctima y la hace blanco de repetidos ataques. Si responde de forma sumisa o no cuenta con una red de apoyo, comienza a ser progresivamente acosada por el agresor.
  2. Latencia: La relación asimétrica de fuerza y poder entre el acosador y la víctima adquiere un mayor relieve. La violencia se ejerce en el día a día de las relaciones y se instaura progresivamente en una dinámica que se va expandiendo entre los miembros del grupo.
  3. Estigmatización: Se fija el proceso y la victima comienza a identificarse a sí misma como tal.

  

  • Consecuencias:

Este tipo de acoso debilita los principios de la sociedad civilizada.

  1. Victima: La conducta de evitación es la respuesta más común ante la intimidación constante. El miedo de ser el continuo objetivo de burlas, amenazas e insultos comienza a desarrollar un repertorio de conductas evitativas, como no ir a la escuela o a determinados lugares. Los nocivos efectos del acoso en la víctima pueden concretarse en angustia, ansiedad, temor, descenso en su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, terror a veces propio centro, absentismo escolar por el miedo que se genera al acudir a las clases y reencontrarse con los acosadores, fracaso escolar y aparición de procesos depresivos que pueden llegar a ser tan prolongados e intensos que desemboquen en ideas suicidas, llevadas en casos extremos a la práctica.
  2. Victimario, matón/ayudante: A corto-medio plazo, el aprender a maltratar y el sentirse bien en este papel hace que se refuerce disocialmente su conducta. Este tipo de conductas pueden convertirse en una forma habitual de actuar,  si el matón es "recompensado" con cierto nivel de popularidad y sumisión entre los demás compañeros, haciendo de la dominación un estilo normalizado en sus relaciones interpersonales. A largo plazo, existen altas probabilidades de que el acosador escolar asuma permanentemente ese rol durante su vida adulta, proyectando los abusos sobre los más débiles en el trabajo (mobbing) y/o en la familia (violencia doméstica, violencia de género).
  3. Espectadores: Las victimas indirectas son aquellos testigos que presencian el daño del acoso escolar y que no tienen la capacidad para reaccionar ante los mismos. Por lo que se crea un ambiente de terror generalizado donde todos se ven afectados como víctimas en potencia. Añado también que, estos menores están expuestos al riesgo de asumir una permanente actitud vital de pasividad cuando no de tolerancia hacia la violencia y la injusticia.

La mayoría de los niños asiste inconscientemente y con indiferencia a las acciones de trasgresión. Aunque, afortunadamente, algunos espectadores sienten el profundo sentido de injusticia y que se oponen a este tipo de opresiones interviniendo en defensa del compañero.

 

 "Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte" (Platón)

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