Silvia Gutiérrez Prieto

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Nuestro cerebro está reaccionando ante el confinamiento por el Covid19

Publicado el: 19/03/2020
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Estamos muy dados a la actividad, a salir, a movernos, a socializar, abrazarnos, a tocarnos, a estar físicamente cerca del otro en nuestro día a día. Podemos pasar tiempo sin ver a esa persona que hace mucho que no vemos y, por lo general, no vivamos una sensación de angustia por ello.

Nuestro cerebro vive tranquilo ya que está a su alcance la decisión de hacer o deshacer. Sin embargo, nuestra mente cambia cuando no disponemos de sensación de libertad. Y más aún, cuando nos acontece un aislamiento forzoso sin tiempo limitado al frente.

Esto supone parar. Y con ello, procesar todo lo que está pasando fuera de nuestras casas y procesar cómo adaptar este cambio de vida a nuestras propias vidas familiares, en pareja o con uno mismo.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, comentaba en un artículo que “el aislamiento, la falta de juego libre y ejercicio físico puede provocar más estrés, peleas entre hermanos y en el medio plazo incidir en el estado de ánimo de los niños. Los adultos podemos sentirnos más resistentes, pero en realidad somos más vulnerables que los niños. Y en esta situación sentimos precisamente esa falta de control que nos proporciona nuestra seguridad emocional».

 

“El impacto psicológico en este tipo de cuarentenas combina tres aspectos: el miedo a una nueva enfermedad que la gente aún no entiende; el confinamiento prolongado y el estigma social”

 

1- Incertidumbre: Al aislamiento y la pérdida de control en ese caso se sumaría un mayor nivel de incertidumbre, el sentimiento más peligroso. Nuestro cerebro necesita integrar esta esta nueva situación tanto racional como emocionalmente que, hasta el momento, no se ha vivenciado en la historia de vida. Este cambio vital, implica que, nuestro cerebro comience a procesa el aislamiento como un estresor de primer nivel. Para todos nosotros, los cambios vitales generan de forma natural un cambio en nuestra neurología haciendo que se genere mayor nivel de cortisol (hormona que regula el estrés). Por ello, no es de extrañar que sintamos que nuestros niveles de estrés vean afectados rompiendo nuestro sistema emocional y causando mayor ansiedad.

2- Aislamiento: Tras el inicio de la pandemia, se ha producido un aislamiento impuesto, aunque necesario para prevenir un contagio. Pero el cerebro, a parte de razonar, también procesa emocionalmente. Como bien sabéis, somos personas sociales y más aún, en el país en el que vivimos. Es más, nuestro sistema está fundamentado para vivir en grupo, para vivir en familia, con amigos, con los hijos. Tu cerebro puede pensar en la necesidad sanitaria de quedarte en casa, aunque tu cerebro emocional empieza a tomar consciencia de la distancia, del echar de menos, de sentirse en conexión con el otro.

3- Estigma social: El estigma social hace referencia a las actitudes y creencias que conducen a las personas a rechazar, evitar y temer a aquellos a quienes perciben como diferentes. El estigma social es un atributo que “convierte” a una persona en distinta de las demás, en alguien “menos apetecible” y hasta inferior con respecto a la figura de una “persona normal y corriente”. Esto se refiere a ver a alguien toser, llevar mascarillas, llevar guantes, etc. a fin de evitar el contagio. De una forma casi automática, tendemos a protegernos a fin de prevenir un contagio. De tal forma que, será algo habitual en nuestros futuros días que, tras la cuarentena, sintamos que nos tratan (y que tratamos) de manera diferente a los demás: evitándolas, retirando invitaciones sociales, tratándolas con miedo y sospecha, etc.

 

Un equipo de psicólogos del King’s College de Londres acaba de publicar un estudio en el que repasan todo lo que sabemos sobre la psicología de las cuarentenas. Entre las personas en cuarentena, se registra una alta prevalencia de síntomas de angustia y problemas psicológicos como “trastornos emocionales, depresión, estrés, bajo estado de ánimo, irritabilidad, insomnio, síntomas de estrés postraumático, ira y agotamiento emocional”.

En estas próximas semanas, todos nosotros nos enfrentamos a una situación de confinamiento que darán dar lugar a unas variaciones normales en nuestro estado de ánimo, afectación en nuestra salud psicológica y cierto desequilibrio emocional. Por ello, hemos de estar preparados para tener en cuenta y cuidar nuestras necesidades psicológicas.

 

"Estas reacciones son normales, proporcionadas y adecuadas a la situación que estamos atravesando"

 

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