Silvia Gutiérrez Prieto

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Descubriendo la Psicología Forense

Publicado el: 20/09/2016
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No es de extrañar ver en el telediario o leer en la prensa la mención de la figura del psicólogo forense o conceptos como informe psicológico o peritaje forense. Cada vez más, las relaciones entre psicología y derecho son más estrechas y fructíferas. Se trata de un campo relativamente nuevo dentro de la psicología, aunque su interés se ha disparado en los últimos años. Ambos comparten un mismo objeto de estudio, la conducta humana, aunque con objetivos diferentes.

Esta “interrelación entre Psicología y Derecho” ha sido denominada de diversas maneras, aunque la más común en el ámbito psicológico es la de “Psicología Jurídica”.

La psicología jurídica, se nutre de ambas disciplinas: El derecho aporta el estudio de aquellas leyes que permiten proteger la convivencia de los miembros de una sociedad y reglar los mecanismos que permitan su cumplimiento. Por otro lado, la psicología contribuye en el estudio de la conducta humana, en el más amplio sentido de la palabra, incluyendo los procesos mentales.

El resultado final daría lugar a la definición de psicología jurídica como aquella rama dentro de la propia psicología, encargada del estudio, evaluación y prevención de todos los fenómenos conductuales, psicológicos y de tipo relacional que influyen en el comportamiento legal de las personas y las consecuencias que se puedan derivar de todo ello.

De manera mas concreta, es la aplicación de las especialidades clínicas dentro del área legal, según la Asociacion Americana de Psicología (A.P.A.). Por ello, no sólo es necesario contar con formación en derecho y la psicología forense, sino que también se requiere de habilidades clínicas sólidas que lo sustenten.

Como especialista en ésta área, tras una formación específica tanto en el ámbito de la psicología (evaluación, psicopatología, neuropsicología, psicología del desarrollo, terapia) y como en los conocimientos inherentes al ambiente judicial (legislación, doctrina, jurisprudencia), mi trabajo como perito forense se centra en la evaluación psicológica de aquellas personas involucradas, de una manera u otra, con el ordenamiento jurídico.

Siendo más concreta, mi función se concentra en la evaluación psicológica de la persona, con el propósito de dar respuesta al objeto de pericia o motivo del peritaje, previamente establecido. Con dicha evaluación se obtendrá el contenido para poder elaborar, preparar y ratificar el informe pericial. En él se emitirá una valoración objetiva de los hechos o circunstancias psicológicas de interés judicial y que ayuden al juez a dictar sentencia.

El informe pericial, o dictamen, es una de las herramientas principales como profesional perito, por no decir que es la más importante. Éste puede venirnos solicitado tanto por el juez, el letrado, el fiscal como por la propia persona implicada en el proceso judicial. A su vez, puede ser demandado oficialmente (es decir, realizado por peritos oficiales, funcionaros o personal laboral contratado por la Administración de Justicia) o de manera privada (a través de un psicólogo “de parte”).

 

Sea de la forma que fuere, como perito se ha de conservar unas directrices generales en el propio informe, el cual, según establece el Art. 478 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal española, debe de comprender:

  • Descripción de la persona o cosa objeto del mismo, en el estado o modo en que se halle.
  • Relación detallada de todas las operaciones practicadas y de su resultado
  • Las conclusiones del perito, conforme a los principios de su ciencia y arte.

Al final de cada informe, siempre se añade el apartado más importante del mismo: la discusión legal o forense. Este espacio lo dedicamos a justificar y razonar todos aquellos hallazgos encontrados como perito, en cuanto a la relación entre psicopatología, capacidades cognoscitivas, volitivas y delito o situación amenaza. Es decir, donde se especifica el diagnóstico al que ha llegado y cuáles son las repercusiones legales del mismo.

 

Desde cualquiera de las diferentes órdenes jurisdiccionales puede ser demandado mi trabajo como perito judicial aunque, haciendo referencia a la práctica diaria, os destaco éstas áreas como las principales de trabajo en psicología judicial y un resumen de qué se tiende a demandar en cada una de ellas:

  1. Psicología aplicada al derecho de familia: gira en torno a los procesos de separación y divorcio, custodias, nulidad matrimonial, matrimonio de menores, acogimientos y adopciones.
  2. Psicología jurídica aplicada al menor: centrado principalmente en el menor como delincuente, estudiando su posibilidad de reeducación y tratamiento.
  3. Psicología aplicada al derecho contencioso administrativo, civil, penal y laboral: actúa como perito, colaborador/asesor del abogado o mediador.

 

Y, a modo de conclusión aclaratoria, como perito forense, no estoy facultada para defender ni ejercer como fiscal de ninguna de las partes implicadas en un pleito judicial.

El propósito final de un peritaje judicial es colaborar y describir, nunca juzgar.

 

 

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