Silvia Gutiérrez Prieto

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Cuando el propio confinamiento me recuerda que necesitaba cuidarme.

Publicado el: 17/04/2020
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Estamos acostumbrados a ritmos de vida frenéticos, sobretodo en las grandes ciudades.

Ahora, en una situación sin precedentes, podemos encontrar más tiempo del habitual para nosotros mismos. Es fácil caer en una espiral de sofá y televisión, de creer que no hay nada que hacer, por ello, una de las cosas que nos puede ayudar a llevar mejor el encierro es el emplear tiempo en practicar conscientemente nuestro autocuidado. 

Si entendemos el autocuidado como una serie de rituales que nos hacen estar más seguros de cara a los demás, incluyendo higiene y dietas o ejercicio regular para mantenernos en buena forma, podemos creer que en esta situación no hace falta tenerlos muy en cuenta. Sin embargo, el autocuidado personal y emocional va mucho más allá.

Se trata de un conjunto de acciones que emprende una persona en beneficio de su salud y bienestar. Estos hábitos de vida nos permiten convivir de manera respetuosa con nosotros mismos y, por ende, con nuestro entorno.

Es por esto que, el objetivo del autocuidado, se convierte, ya no solo en un modo de tratarnos con respeto a nosotros mismos,  sino en una responsabilidad personal y también social (tan a la orden del día), necesaria para garantizar una convivencia más apacible. Que también puede que la necesitemos ahora mismo.

Es un buen momento para ser conscientes de nuestros hábitos y de instaurar, en nuestra nueva rutina, algunos para los que nos faltaba tiempo. De este modo, cuando todo vaya volviendo a la normalidad, quizá hayamos conseguido incorporarlos como parte de nuestra día a día, lo cual seguirá beneficiando nuestro estado de salud físico y mental. Además, promoverá una mayor confianza en nosotros mismos y nos ayudará a conocernos mejor

En estas semanas de encierro en casa que, además, tienen un final incierto, podemos sentir que el mundo es un lugar impredecible. Por tanto, en tiempos de incertidumbre y sensación de falta de control sobre lo que ocurre fuera de nuestras casas, siempre nos quedará la posibilidad de actuar en nuestra propia parcela. Esto es, no descuidarnos, no abandonarnos.

 

Algunas de las formas de practicar el autocuidado durante el confinamiento son:

  1. Preparar las comidas y tomarlas tranquilamente, a poder ser en compañía. Intentar llevar una dieta sana, pero no prohibirnos saltarla en alguna ocasión si eso nos hace sentir mejor. 
  2. No olvidar la hidratación. Beber agua de manera regular.
  3. Intentar reservar un momento de día para moverte un poco, ya sea dando un paseo por tu casa, bailando o probando alguna rutina de ejercicios. Hay muchísima variedad en Internet.
  4. Sigue manteniendo una buena higiene personal, desde una ducha diaria a higiene bucal adecuada. Igualmente, puedes vestirte y peinarte a diario si eso te ayuda. Cómo nos vemos también afecta a cómo nos sentimos con nosotros mismos.
  5. Si ya practicabas relajación o meditación, no lo dejes. Pueden ser momentos muy adecuados para llevarla a cabo. Si no la conoces, puede ser un buen momento para probar sus muchos beneficios: meditación, baños relajantes, música, respiración… recreándote en este nuevo modo de vida más pausado del habitual. 
  6. Si tenías pensado hacerlo, puedes aprovechar el encierro para intentar reducir el consumo de tabaco u otras sustancias tóxicas. Si no es así, no te fuerces a ello aunque no te olvides de ese objetivo pendiente de alcanzar.
  7. Descansar todo lo que necesites y que quizá antes no podías, cuidando no caer en un sueño excesivo que después te dificulte volver a la rutina.
  8. ¡Cuidado con la sobreinformación! Reserva un momento del día para ello, e intenta descansar de las pantallas unas horas a diario.
  9. No descuidar las relaciones sociales que gracias a la tecnología podemos seguir disfrutando. Mantén el contacto con tu familia y amigos.
  10. Puede ser un momento muy bueno para redescubrir gustos personales y actividades que no solemos hacer por falta de tiempo. Por ejemplo: leer, coser, pintar, organizar, hacer limpiezas a fondo, cambios de armario, jugar a videojuegos, realizar algún ritual de belleza, jugar con nuestros seres queridos, escribir… lo que sea que echas de menos.
  11. Si tienes la suerte de que entre luz del sol en tu casa, intenta aprovecharla. Sal a tu ventana, balcón o terraza para poder respirar aire exterior y disfruta unos minutos de ese momento al día.

 

Si bien puede ser un conjunto de actividades satisfactorias, remarco la palabra “intentar”. Primero, porque son solo una guía, pues hay quien puede encontrar el autocuidado en otras acciones. Por otro lado, porque el autocuidado no debe verse como una obligación, sino como una serie de hábitos que hacemos porque queremos, para mejorar nuestro bienestar.

 

Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada, absolutamente nada

sustituye la mirada del ser humano (Paulo Coelho)

 

Te invito a que, al final de cada día, después de ver en las noticias cómo ha evolucionado la situación sanitaria en el país, te tomes un tiempo para reflexionar sobre cómo has evolucionado tú hoy, ya sea haber caminado cinco minutos, haber hablado con tu familia o haber visto esa película genial que tenías pendiente.

Así que, no te olvides. Coge papel y boli. Ahora pregúntate: ¿qué cosas has hecho por tu bienestar?  Y toma conciencia.

 

Colaboración de Teresa Rocandio
Psicóloga - Prácticas MPSG

info@silviagutierrezpsicologia.com
655 027 164

 

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