Silvia Gutiérrez Prieto

Blog

Cómo perdemos nuestra calma por la redes sociales

Publicado el: 05/08/2020
Nombre imagen

 

Hemos integrado en nuestra vida las redes sociales de una forma casi automática, sin darnos cuenta, acabamos utilizándolas o visitándolas con una altra recurrencia, ya sea por motivos personales o profesionales.

Sin embargo, el uso que damos a las redes sociales es diferente en cada persona y varía según el momento vital de cada uno, puesto que depende de diversas motivaciones personales. Muchas otras veces, cubren necesidades puntuales como una dosis de distracción, de entretenimiento, por búsqueda de servicios, ampliar información o para hacerse visible, buscar validación externa, mostrarse ante el mundo y/o por simple aburrimiento.

Bien es cierto que, las redes sociales son una herramienta de comunicación más sencilla y rápida que nos facilita en determinada manera la disponibilidad a la hora de acercarnos a las personas, negocio y lugares. Ahora bien, las redes sociales se han desarrollado e incorporado en nuestras vidas a un ritmo vertiginoso, a mayor velocidad del que el ser humano ha sido consciente para preparase ante ellas.

Hasta tal punto que, hemos normalizado el convivir con las redes sociales sin habernos parado a pensar cómo queremos nosotros adaptarla a nuestra vida ni haber tomado consciencia real de las consecuencias que acarrean.

Sea como sea, hemos de entender que las redes sociales han nacido para que estés en ellas. 

 

Hay un motivo físico que explica por qué nos gustan las redes sociales

Por lo general, las personas suelen dar uso a las redes sociales como vía de entretenimiento como otro tipo de actividad o pasatiempo que nos gusta y nos genera la sensación de “placer”.

No obstante, el placer no genera siempre la misma sensacion. No es el mismo placer que se obtiene cuando uno disfruta de hacer deporte, escuchar música, disfrutar de compartir tiempo o leer un libro, donde se produce un placer agradable y más prolongado en el tiempo, que el recurrir a las redes sociales, donde el placer resulta ser inmediato y en una dosis más intensa.

Esto se debe a que, en nuestro organismo, se dispara la segregación de dopamina -hormona del placer y de las adicciones- a base de respuestas inmediatas (likes, retuits, me gusta, publicidad, banners, y otros elementos visuales que alimentan una zona frágil del cerebro humano).

Damos un paso más en la explicación; el simple hecho de segregar dopamina, el cerebro interpreta dicha liberación de placer como algo placentero y, por ello, “bueno”. Así que, guarda ese recuerdo, indiscriminadamente, haciendo que el ciclo de euforia inmediata se refuerza y generando una dependencia y adicción a consumir este tipo de aplicaciones.

Por ello, es fundamental que volvamos a observar desde nuestra vida real para aportar nuestro juicio crítico, actuar con responsabilidad y calibrar nuestro autocontrol. Y más aun cuando hablamos de un problema que está afectando gravemente a los adolescentes. Demos ejemplo. Así, podremos re-aprender a usar las redes sociales de forma sana y racional para que no nos pasen factura.

 

¿Cuáles son los síntomas que indican que la dependencia nos está ocasionando ansiedad, estrés o, incluso, depresión?

  • Una de las formas más simples de ser consciente de la dependencia emocional es el hecho de estar unas horas o un día sin redes sociales. Muchas personas, sobre todo adolescentes, La sufren adicción a las redes sociales y sienten ansiedad cuando no tienen acceso a ellas.
  • Los síntomas o señales más comunes son los propios a un cuadro de ansiedad (angustia, taquicardía, dificultades respiratorias, sudoración) o de una cuadro depresivo (apatía, cansancio, desmotivación, problemas de sueño, cambios de humor..).
  • Afecta directamente a nuestra productividad diaria, ya que baja nuestro rendimiento a tener el foco puesto en la tarea que requiere un tipo de atención más focalizada y en las redes sociales donde la atención es más dispersa. De ahí que se genera la falta de concentración, dificultad de retener en la memoria y mayor capacidad de distracción.
  • Otro de los puntos a tener en cuenta, es el aislamiento social que, pese a ser una herramienta que facilita la comunicación, para algunas personas que se encierran en casa para relacionarse solo a través de Facebook, Twitter u otras redes sociales. E, incluso, pudiendo generar comportamientos antisociales al relacionarnos únicamente con un entorno virtual.
  • Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha puesto de manifiesto que se pueden extraer gran cantidad de datos de Facebook para obtener un mejor conocimiento de la salud mental de las personas y detectar casos de esquizofrenia o depresión. 

La realidad que vivimos socialmente y, la realidad en terapia es que, la intranquilidad que genera estar pendiente de las redes sociales puede producir un desajuste emocional grave (búsqueda de validación, necesidad de estar, de ser visto/a, de ser amado/a, de ser importante para otros, de ayudar o estar siempre disponible, miedo al rechazo o miedo a la aceptación).

Son varios los problemas psicológicos originados por una búsqueda constante de ruido digital y social que nos hace olvidarnos de nosotros mismos, de nuestra esencia y nos desconecta de quienes somos.

 

Si es tu caso, todo lo aprendido se puede desaprender y aprender bien. Estos síntomas dicen mucho de cómo nos sentimos. 

No te dejes de lado. Si necesitas apoyo terapéutico para ello, podemos ayudarte. 

 

Silvia Gutiérrez Psicología
Psicóloga Sanitaria y forense
Terapeuta EMDR
info@silviagutierrezpsicologia.com
655 027 164

 

 

MUNDOPSICOLOGOS

-

DOCTORALIA

-