Silvia Gutiérrez Prieto

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Cinco respuestas básicas que debes saber antes de ir al psicólogo

Publicado el: 13/09/2016
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Tal como Laura Carmona da la bienvenida en la página inicial de su web, “no hace terapia quien tiene problemas, problemas tiene todo el mundo. Hace terapia quien quiere resolverlo”.
De eso trata su artículo, haciendo hincapié sobre los constantes dilemas que suelen plantearse aquellas personas quienes se debaten entre si realmente necesitan o no ayuda profesional de tipo psicológico. Con ello, han sido recopiladas las preguntas más frecuentes que suelen encontrarse en la práctica clínica, queriendo dar respuesta a las habituales dudas, esperando que sea de gran utilidad. No obstante, animamos a que podáis formular nuevas consultas de forma abierta o privada sin compromiso alguno.
¿Comenzamos?
 
¿Cuándo es recomendable acudir al psicólogo?
Puede que en algún momento de tu vida te cuestiones si tu problema es lo suficientemente importante como para acudir a un psicólogo o, en realidad, es una dificultad pasajera a la que no debes dar mayor importancia.
Como psicóloga te recomiendo acudir a un profesional de la salud mental siempre que lo desees o creas que puede ser beneficioso para ti, pero sobre todo te recomiendo ir al psicólogo si te encuentras en uno de los siguientes casos:
  1. Cuando existe un problema concreto que te genera malestar. Por ejemplo: si tienes una fobia que te genera sufrimiento, una determinada obsesión que dificulta tu día a día, arrastras una depresión desde hace años o tienes problemas familiares que te angustian, mi recomendación es que acudas a un psicólogo. El hecho de que tengas un problema en una de las áreas de tu vida no significa que no puedas disfrutar del resto. El problema es que la mayoría de las veces no sabemos cómo desconectar de dicho problema y disfrutar del resto de cosas que nos rodean, por lo que si tu situación es esta no te preocupes, busca ayuda y permite que un psicólogo sea quién te enseñe a superar los obstáculos de la vida y a disfrutar de todo lo bueno que tienes a tu alrededor.
  2. Cuando te sientes mal sin una causa aparente. Por ejemplo: cuando sientes que las cosas no van del todo bien pero no sabes exactamente porqué, cuando te sientes triste y no identificas el origen del problema o cuando te sientes desganado o desmotivado y crees que no tienes motivos para estarlo.
    Puede ser que no seas capaz de identificar el porqué de tu sufrimiento, pero esto no significa que tengas que vivir con él. En estos casos, con ayuda del psicólogo, irás descubriendo qué procesos te han llevado a encontrarte en esta situación y como salir de ella. No dudes en pedir ayuda. 
  3. Para mejorar o potenciar ciertos aspectos o habilidades de tu persona. Aunque pueda resultarte extraño hay muchas personas que acuden al psicólogo para mejorar determinados aspectos de sí mismas. Estas personas tienen como objetivo conocerse en profundidad a través de la mejora de determinados aspectos como su autoestima, sus habilidades sociales, su capacidad de hacer frente a los problemas, etc. Puede que tu caso sea este, es decir, que no tengas ningún problema concreto que te haga sufrir ni sientas malestar sin motivo aparente, sino simplemente que quieras ir al psicólogo para mejorar como persona.

 Independientemente de si te encuentras en alguno de estos tres casos o no, si realmente te apetece o crees que puedes obtener resultados positivos, te animo a que acudas al psicólogo.

¿Si voy al psicólogo significa que estoy “loco”?

No, rotundamente no. Como has podido comprobar en la pregunta anterior, los motivos por lo que una persona puede acudir al psicólogo son muy variados y ninguno de ellos es por estar loco. De hecho, quienes acuden al psicólogo deben considerarse personas valientes, capaces de pedir ayuda y afrontar sus problemas con madurez, motivos por los cuales nadie debe sentirse avergonzado por visitar a un psicólogo, ya sea de manera puntual o con regularidad.
Durante muchos años ha estado estigmatizado en nuestro país el hecho de acudir al psicólogo, incluso en la actualidad sigue siendo un tema tabú para una parte de la población que no habla de ello por miedo al qué dirán. Por suerte, gracias a los medios de comunicación, a las asociaciones y empresas que incluyen psicólogos en sus plantillas, a los pacientes que hablan abiertamente de su experiencia y a otros muchos factores, la psicología comienza a ser visible y valorada. Confío en que con el paso del tiempo y el esfuerzo de quienes nos dedicamos a esto, se deje de asociar el ir al psicólogo con estar loco y se empiece a asociar con ser una persona valiente que ha decidido afrontar sus problemas.
 
¿En qué consiste el trabajo del psicólogo?
Dentro de la psicología, como en muchas otras profesiones, existen falsas creencias que están muy extendidas entre la población. Puede que incluso tú creas que alguna de ellas es verdadera. Una de las más extendidas es que los psicólogos dicen a sus pacientes lo que tienen o no tienen que hacer. Esta idea es totalmente errónea.
El trabajo del psicólogo no consiste en decidir por los pacientes sino en ayudarles a descubrir que camino es el más beneficioso para sí mismos, dejando siempre que el paciente tome las decisiones de manera autónoma.
Un psicólogo ayuda, orienta, acompaña, enseña… siempre con el objetivo de disminuir el sufrimiento de la persona y aumentar su capacidad de disfrute, pero nunca decide por él. Cada persona es responsable de su vida y como tal debe decidir por sí mismo.
 
¿Cómo funciona una terapia?
Por lo general, los pacientes acuden a terapia una vez a la semana y la sesión suele durar aproximadamente una hora. Lo ideal, con el paso del tiempo y la mejora del paciente, es ir espaciando las sesiones semanales, de manera que el paciente acuda a consulta cada quince o veinte días hasta finalizar la terapia.
La duración de la terapia depende de varios factores, entre los que destaco:
  1. La implicación del paciente y del psicólogo: a mayor implicación por parte de ambos, mejores resultados y menor duración de la terapia.
  2. La gravedad del problema: no es lo mismo acudir a terapia por una fobia que por el fallecimiento de un ser querido, al igual que no es lo mismo llevar tres meses preocupado por un problema que tres años. Como puedes comprobar hay personas cuyo tratamiento se pronostica más largo, por lo menos en un primer momento, por las características de su problema.
  3. El tipo de terapia: dentro de la psicología hay muchos tipos de terapias, algunas de las cuales resultan ser más breves que otras, lo cual hace que la duración de la terapia disminuya. Por ejemplo: con la terapia cognitivo-conductual, la cual ha demostrado ser muy eficaz en una gran variedad de trastornos y problemas, se obtienen resultados positivos aproximadamente a los tres meses de haber iniciado la terapia, siempre y cuando los factores anteriores sean favorables. Con otros tipos de terapia los beneficios se obtienen más a medio/largo plazo.
Por estos motivos es muy difícil fijar en una primera sesión un tiempo exacto de duración de la terapia, porque son muchos los factores que influyen y que en un primer momento pueden pasar desapercibidos.
 
¿De qué factores depende que una terapia sea exitosa?
El objetivo de una terapia es que sea exitosa, es decir, que el paciente termine el tratamiento con la sensación de haber conseguido sus objetivos, de haber solucionado sus problemas, de haber dejado de sufrir, etc. Para ello tienen que darse unas condiciones:
  1. Que exista implicación con la terapia: tanto por parte del paciente como del psicólogo, como he nombrado en la pregunta anterior.
  2. Que exista conexión entre ambos: que tanto el paciente como el psicólogo sientan que están en sintonía psicológica y emocional con el otro, es decir, que se sientan cómodos entre ellos durante las sesiones.
  3. La forma de trabajar del psicólogo, su orientación psicológica. Existen muchos tipos de terapias y no todas las terapias funcionan con todos los pacientes ni todos los pacientes funcionan con todas las terapias. Por este motivo puede ser que conozcas a alguien que haya pasado por varios psicólogos hasta encontrar al adecuado. Si te ha sucedido esto o temes que te suceda, no te preocupes, infórmate de la forma de trabajo del psicólogo y acude cuando creas que encaja con tu forma de ser y trabajar.
 

A la hora de acudir a un psicólogo no tengas miedo de los resultados, simplemente involúcrate y confía en el profesional que tienes enfrente porque su objetivo es tu bienestar. En caso de que no te sientas del todo cómodo o quieras acudir a otro psicólogo, estás en tu derecho.

Lo más importante es que no renuncies, que sigas esforzándote por mejorar porque es posible. 

 

Colaboración de:
Laura Carmona
Psicóloga Sanitaria

 

 

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